En momentos como estos de mucha tristeza y duda es cuando agradezco a Dios que sucedió esto y no algo más trágico para que me replanteara mi existencia.
Hoy en la mañana estaba leyendo la historia de José, que es despreciado por sus hermanos y vendido como esclavo a Egipto. Contextualizo que este era un joven, un niño puede haber sido, y no vio a su familia seguramente en unos 10 o 15 años. Fue llevado a otro país, estuvo en la cárcel por crímenes que no cometió y finalmente fue puesto en alto por el Faraón.
Al fin y al cabo él mismo reconoce que fue Dios quien lo hizo pasar por todas esas penurias para preservar la vida de toda una nación. Entonces si pienso en eso, por qué no voy a imaginar yo también que esta pena tan grande va a servir para la salvación de muchas personas? Está claro que si no hubiera pasado toda esta pena y dolor, nunca hubiera pensado en Dios como una alternativa de sanación del alma, pero ahora lo veo todo tan claramente.
Yo se que Dios en este tiempo me ha apartado de mi familia, pero también tengo a otros miembros de mi familia que han estado conmigo, por lo tanto no estoy sola, Dios además ha puesto amigos para darme en este trayecto doloroso a personas que me sirvan de apoyo y de consuelo.
El tiempo de llorar se acabó, es hora de seguir adelante, de tomar alas como las de las águilas y volar volar, proyectarme a futuros llenos de esperanzas que son los que tendré en mi vida.
0 comments:
Post a Comment